Durante un encuentro con el Papa León XIV, el presidente Gustavo Petro lanzó una fuerte alerta sobre la reforma agraria en Colombia. Según afirmó, varias tierras que habían sido incautadas y destinadas para beneficiar a comunidades campesinas aparecieron nuevamente ocupadas por testaferros y estructuras ligadas a la mafia.
Petro aseguró que, al intentar recuperar estos predios, encontraron que habían sido retomados por quienes durante años se beneficiaron de la corrupción y del despojo. Además, advirtió que personas cercanas a esas mafias estarían buscando volver a tener poder dentro del Ministerio de Agricultura.
“Cuando fuimos por la tierra incautada, la encontramos de nuevo ocupada por testaferros de la mafia y mafiosos directamente”, fue la frase con la que el mandatario encendió el debate sobre las verdaderas barreras que enfrenta la reforma agraria en el país.
La denuncia pone sobre la mesa una preocupación de fondo: ¿quién está frenando la entrega de tierras a los campesinos y permitiendo que viejos poderes sigan moviendo fichas desde las sombra