Una historia de dolor, valentía y supervivencia conmueve al país. Urelis Almario Gómez, de 37 años, relató el brutal ataque que habría sufrido a manos de su expareja en Acevedo, Huila, un hecho que le cambió la vida para siempre y le dejó una de las secuelas más dolorosas: la pérdida de sus dos manos.
Según su testimonio, durante la relación vivió episodios de celos, control y amenazas. Urelis asegura que el hombre le repetía que no permitiría que ella lo dejara. El día de la agresión, cuando intentó pedirle que se retirara de la vivienda, la situación se salió de control y terminó en un ataque violento.
En medio del horror, levantó sus manos para proteger su rostro y sufrió heridas gravísimas. Aun así, sacó fuerzas para escapar, pedir ayuda y aferrarse a la vida.
Hoy Urelis sigue en recuperación, mientras espera acceder a prótesis que le permitan recuperar parte de su independencia. Entre tanto, el presunto agresor, Sebastián Ramírez Arrubla, permanece privado de la libertad mientras avanza la investigación por tentativa de feminicidio agravado.
“Cogió mis manos y mi cabello y los exhibía como un trofeo” relató Urelis.
Este caso vuelve a encender las alarmas sobre la violencia contra las mujeres en Colombia. Ninguna amenaza debe minimizarse. Ninguna agresión debe normalizarse.
Este no es solo un caso judicial. Es el reflejo de una violencia que muchas mujeres siguen viviendo en silencio, entre el miedo y abandono.