La visita del ministro de Salud a Carepa terminó convirtiéndose en un escenario de fuertes cuestionamientos por parte de dirigentes y autoridades de Urabá, quienes aprovecharon el espacio para expresar el inconformismo acumulado durante años por la falta de atención del Gobierno Nacional a las necesidades de la región.

Uno de los momentos más tensos se vivió cuando el alcalde de Carepa, Agapito, expuso las dificultades que han enfrentado los municipios para lograr que los compromisos del Gobierno se conviertan en realidades. Según varios asistentes, el mandatario local puso sobre la mesa situaciones que afectan directamente a la comunidad y que aún esperan respuestas concretas.

Entre los temas más sensibles está el proyecto del Hospital Universitario para Urabá. Aunque desde el Gobierno Nacional se han realizado anuncios sobre esta importante iniciativa, las tierras necesarias para su construcción aún no han sido entregadas al municipio. Para sectores de la comunidad y la administración local, la respuesta del ministro frente a este tema fue interpretada como un «sofisma de distracción», al considerar que no se abordó de fondo la falta de avances en un proyecto considerado fundamental para la región.

Otro de los reclamos estuvo relacionado con las obras de mitigación sobre el río Carepa. Líderes locales recordaron que la fuerza de las aguas arrasó con al menos 23 viviendas, dejando a decenas de familias afectadas. Además, señalaron que una intervención cercana a los 7 mil millones de pesos, ejecutada a través de un contratista enviado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, no habría generado las soluciones esperadas. Incluso, denunciaron que actualmente no se conocen avances significativos de la obra ni la presencia permanente del contratista encargado.

Durante el encuentro también se escucharon críticas sobre lo que consideran un abandono histórico hacia los municipios de Urabá. Varios asistentes manifestaron que durante años los alcaldes tocaron puertas en Bogotá sin obtener respuestas efectivas y que solo ahora, cuando restan pocos meses para el cierre del actual gobierno, se incrementan las visitas de ministros y funcionarios nacionales.

El episodio generó reacciones entre sectores políticos presentes en el evento. Mientras algunos interpretaron los cuestionamientos como un llamado legítimo a exigir resultados para la región, otros observaron con atención el intercambio entre las autoridades locales y los representantes del Gobierno Nacional.

Lo cierto es que el mensaje que quedó sobre la mesa fue claro: las comunidades de Urabá esperan menos anuncios y más obras terminadas, menos discursos y más soluciones concretas para los problemas que durante años han afectado a sus habitantes.