El Gobierno de Argentina firmó un acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos que busca fortalecer la vigilancia y el control del Atlántico Sur durante los próximos cinco años. Sin embargo, el convenio también ha generado un intenso debate político por la utilización del término «bien común global» para referirse al Mar Argentino.
El documento fue suscrito por el jefe del Estado Mayor General de la Armada Argentina, el almirante Juan Carlos Romay, y el contraalmirante Carlos Sardiello, en representación de la Cuarta Flota del Comando Sur de Estados Unidos, como parte del programa Protecting Global Commons Program.
El acuerdo contempla el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia marítima para combatir amenazas como la pesca ilegal en cercanías de la milla 200, además de mejorar las labores de reconocimiento aeronaval y control oceánico.
Entre los compromisos se encuentra la transferencia de tecnología y equipamiento por parte de Estados Unidos, incluyendo dos aeronaves Textron B-360ER para patrullaje marítimo, drones de despegue vertical para patrulleros oceánicos, un simulador para aviones P-3C Orión y cámaras especializadas, que serán entregados entre 2026 y 2027.
No obstante, la oposición y diversos analistas cuestionaron el acuerdo debido a que el documento menciona al Mar Argentino como un «bien común global», expresión que algunos sectores interpretan como una posible afectación a la soberanía sobre la Zona Económica Exclusiva.
Frente a las críticas, el Gobierno del presidente Javier Milei y el Ministerio de Defensa aseguraron que dicha expresión corresponde únicamente al nombre oficial del programa estadounidense y recalcaron que el convenio no implica cesión de soberanía ni jurisdicción compartida, sino una cooperación enfocada en asistencia tecnológica, capacitación y fortalecimiento de la seguridad marítima.