Douglas Stewart Carter, de 71 años, salió de una prisión en Utah, Estados Unidos, después de pasar 41 años privado de la libertad por un asesinato ocurrido en 1985.
Carter había sido condenado a muerte por el asesinato de Eva Olesen, pero nuevas pruebas de ADN, encontradas en elementos de la escena del crimen, no coinciden con su perfil genético.
El hombre siempre sostuvo que era inocente y aseguró que la confesión que firmó fue obtenida bajo presión policial. Además, dos testigos que declararon en su contra posteriormente afirmaron que habían mentido por orden de investigadores.
En 2025, la Corte Suprema de Utah ordenó un nuevo juicio tras señalar irregularidades en la investigación. Ahora Carter quedó en libertad bajo fianza, con tobillera electrónica y restricciones de contacto, mientras continúa el proceso judicial.
La fiscalía sostiene que el ADN no necesariamente lo exonera, mientras su defensa afirma que las nuevas pruebas respaldan su inocencia. El caso tendrá una nueva audiencia en noviembre y el nuevo juicio está previsto para 2027.