El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, radicó nuevamente el proyecto ante el Congreso, después de que las comisiones económicas devolvieran el borrador inicial presentado durante el gobierno de Gustavo Petro.

El presupuesto pasó de $575,6 billones a $634,9 billones, es decir, $58 billones más.

Según el Gobierno, la reformulación responde principalmente a dos factores: un déficit fiscal mayor al inicialmente calculado y las necesidades generadas por el terremoto del 10 de agosto de 2026, que provocó afectaciones en diferentes regiones del país.

Entre los cambios incluidos aparecen:

🔹 $9,6 billones para atender el déficit acumulado del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
🔹 Recursos adicionales para la atención de la emergencia y la reconstrucción tras el terremoto.
🔹 Cerca de $2,1 billones en gastos obligatorios que, según el Gobierno, no estaban adecuadamente reconocidos.
🔹 Ajustes en las proyecciones de inflación y crecimiento económico.
🔹 Una revisión de los recursos destinados a pensiones y otras obligaciones del Estado.

El Gobierno sostiene que el presupuesto anterior tenía inconsistencias en sus proyecciones económicas y que era necesario “poner la casa en orden”.

Ahora el nuevo proyecto deberá ser estudiado por el Congreso, donde podrá sufrir modificaciones antes de convertirse, si es aprobado, en la Ley de Presupuesto de 2027.