Ante el estancamiento legislativo de la reforma a la salud, el Gobierno Nacional tomó una decisión trascendental: implementar por decreto el corazón del nuevo sistema sanitario. A través del Decreto 0858, expedido el 30 de julio de 2025, el Ministerio de Salud adoptó oficialmente el Modelo de Salud Preventivo, Predictivo y Resolutivo, una estrategia que deja atrás la atención centrada en la enfermedad para poner el foco en la prevención y el trabajo territorial.

Este decreto sustituye por completo la parte 11 del Libro 2 del Decreto 780 de 2016 y convierte al nuevo modelo en política pública de obligatorio cumplimiento en todo el país. Desde ahora, el sistema de salud colombiano se reorganiza para garantizar el derecho fundamental a la salud a través de una atención integral, anticipada y con enfoque territorial, social y comunitario.

El cambio más profundo está en la estructura misma del sistema: la salud deja de ser reactiva para convertirse en proactiva. Ya no se esperará a que los pacientes lleguen enfermos a un hospital. Ahora, equipos de salud recorrerán barrios, veredas y territorios, llevando atención médica preventiva directamente a las comunidades. Estos serán los llamados Equipos de Salud Territorial, conformados por médicos, enfermeros y promotores que trabajarán de forma permanente con la población.

Otro eje del nuevo modelo es la participación ciudadana. El decreto establece la creación de instancias como los Comités de Participación Comunitaria en Salud (COPACOS) y los Consejos Territoriales de Seguridad Social, espacios en los que la comunidad podrá ejercer control social, proponer mejoras y participar en la toma de decisiones sobre los servicios que recibe.

La prestación de servicios también cambiará. Se implementarán Redes Integrales e Integradas Territoriales de Salud (RIITS), que articularán instituciones públicas, privadas y mixtas, organizadas en dos niveles: uno primario, enfocado en la atención básica, familiar y preventiva; y otro complementario, encargado de los servicios de mediana y alta complejidad.

Además, se priorizará el fortalecimiento del primer nivel de atención, especialmente en zonas rurales y apartadas. Esto implica inversión en infraestructura, dotación tecnológica y formalización del talento humano en salud, bajo un nuevo principio rector: la rentabilidad social por encima de la rentabilidad financiera.

La implementación del modelo se hará con planeación territorial y enfoque diferencial, ajustando los servicios a las realidades culturales, sociales y epidemiológicas de cada región. Se integrarán sistemas como el Modelo de Salud Propia e Intercultural (SISPI) para pueblos indígenas y el Plan Nacional de Salud Rural, garantizando así que ningún territorio quede excluido.

Con esta decisión, el Gobierno Nacional pone en marcha el componente más ambicioso y transformador de su proyecto de reforma a la salud. Aunque aún quedan retos en su ejecución, el país inicia una nueva etapa en la que el cuidado de la salud será más cercano, equitativo y preventivo.

Por yujalon99