Un mayor, un subintendente y dos patrulleros de la Policía fueron enviados a prisión mientras avanza la investigación por la muerte de Donovan Balanta Paz, de 34 años, ocurrida después de un procedimiento policial en el barrio Caracolí, en Bogotá, y su posterior permanencia en la estación de Cazucá, en Soacha.
Según la Fiscalía, el hombre habría recibido golpes y varias descargas eléctricas con un dispositivo tipo táser mientras estaba bajo custodia. Además, presuntamente, no recibió atención médica oportuna, pese a manifestar dificultades para respirar. Horas después de llegar al hospital, falleció.
Los cuatro uniformados fueron imputados por los presuntos delitos de tortura y homicidio agravados. Dos de ellos también fueron vinculados por falsedad ideológica en documento público. Ninguno aceptó los cargos.
El caso genera cuestionamientos sobre el uso de la fuerza y la responsabilidad de las autoridades cuando una persona se encuentra bajo custodia policial.