La Asamblea Departamental de Antioquia aprobó vigencias futuras por $1,3 billones para financiar la primera fase del Acueducto Regional El Sable, un megaproyecto que busca garantizar el suministro de agua potable en Carepa, Apartadó y Turbo.
La iniciativa, impulsada por el gobernador Andrés Julián Rendón, contempla una inversión estimada de $1,6 billones y beneficiará inicialmente a 288.000 habitantes, con capacidad proyectada para atender cerca de 750.000 personas durante los próximos 25 años.
La obra incluye una captación de agua del río León, una planta de potabilización con capacidad aproximada de 2 metros cúbicos por segundo, cerca de 90 kilómetros de redes de distribución y sistemas de almacenamiento. Además, se proyecta que en el futuro pueda beneficiar a Chigorodó.
Los recursos aprobados se comprometerán entre 2027 y 2032, mientras que para este año se contempla una adición presupuestal de $250.000 millones.
Para una subregión que durante décadas ha enfrentado dificultades en el acceso al agua potable, este anuncio representa un paso importante. Sin embargo, el gran reto ahora será convertir los recursos aprobados en obras y garantizar que el agua llegue efectivamente a los hogares.