Declaraciones del sargento retirado Alexander Chalá desatan fuerte debate nacional en medio de la crisis de seguridad que golpea al suroccidente del país.

La reciente ola de violencia que azota al suroccidente colombiano no solo ha dejado víctimas y zozobra, sino que abrió un intenso debate sobre las verdaderas motivaciones detrás de los ataques.

El sargento retirado Alexander Chalá encendió la polémica al asegurar que la escalada de las disidencias podría estar siendo utilizada como parte de una “campaña política de extrema derecha”

Según el exmilitar, hechos violentos como el atentado registrado en Cajibío, donde murieron civiles, estarían generando miedo en la población con el objetivo de influir en el voto. Chalá sostiene que se trataría de una estrategia repetitiva en la que la inseguridad se convierte en un factor determinante en escenarios electorales.

A esta lectura se han sumado voces del oficialismo como el representante Alfredo Mondragón y la senadora Sandra Ramírez, quienes advierten sobre una posible instrumentalización del conflicto para promover discursos de mano dura en medio del ambiente preelectoral.

Sin embargo, desde la oposición las reacciones han sido contundentes. La senadora Paloma Valencia rechazó esta postura y aseguró que la crisis de seguridad responde a una debilidad institucional y al fortalecimiento de estructuras armadas ilegales, como las disidencias lideradas por Iván Mordisco.

Quienes critican a Chalá consideran que vincular los ataques con intereses políticos “desvía la atención de los verdaderos responsables” y minimiza el impacto de los grupos armados en los territorios.

El debate se intensifica en uno de los momentos más críticos de orden público en la región, tras recientes ataques con drones y explosivos que han dejado decenas de víctimas.

Mientras la Fuerza Pública intenta retomar el control en el Cauca, el país se divide entre quienes ven una posible manipulación del miedo y quienes denuncian un preocupante escenario de desprotección.