Por: Jhon Elver Berrío Cortes
Ex Concejal de Necoclí
Hay preguntas que una región debe hacerse antes de que las circunstancias las hagan inevitables. Una de ellas es si el Norte de Urabá está dispuesto a dejar de pensar únicamente desde cada municipio y comenzar a construir una visión compartida de territorio.
Necoclí, San Juan de Urabá, San Pedro de Urabá y Arboletes tienen diferencias, pero también comparten una geografía, una economía, unas riquezas naturales y culturales, unas necesidades de conectividad y grandes oportunidades alrededor del mar, el turismo, el campo y la generación de empleo. Esa realidad abre una conversación que merece ser estudiada con seriedad: la posibilidad de constituir una Provincia Administrativa y de Planificación, una propuesta que para efectos de identidad regional podría denominarse, de manera preliminar, “Provincia del Mar”.
La pregunta no debería ser solamente cuánto le costaría a cada municipio participar. La pregunta fundamental es qué capacidad adicional podría construirse trabajando de manera asociada.
La Ley 1454 de 2011 establece que dos o más municipios geográficamente contiguos de un mismo departamento pueden constituir una Provincia Administrativa y de Planificación (PAP), mediante ordenanza y con autorización previa de los respectivos concejos municipales. La norma contempla que estas provincias puedan organizar conjuntamente la prestación de servicios públicos, ejecutar obras de ámbito regional, desarrollar proyectos de interés regional y gestionar asuntos relacionados con el desarrollo integral y el ambiente. (ART 16 Ley 1454 de 2011)
Es decir, una provincia no reemplazaría a las alcaldías ni a los concejos municipales. Tampoco significa desaparecer municipios o crear una nueva entidad territorial municipal. Se trata de una figura de asociatividad territorial para planificar y gestionar asuntos que, por su naturaleza, pueden tener mejores resultados cuando se abordan de manera conjunta. Y Antioquia ya tiene experiencia. De acuerdo con información de la Gobernación de Antioquia publicada en mayo de 2026, el departamento cuenta actualmente con 10 Provincias Administrativas y de Planificación que agrupan alrededor de 80 municipios. La Gobernación ha señalado que estas figuras vienen fortaleciendo la autonomía territorial, la planificación regional y la formulación de proyectos, y que las provincias han empezado a asumir competencias como el catastro multipropósito. Gobernación de Antioquia – información institucional de mayo de 2026 sobre las 10 Provincias Administrativas y de Planificación y sus competencias.
Entonces aparece una pregunta inevitable: ¿por qué el Norte de Urabá no podría darse la misma oportunidad de estudiar, debatir y evaluar una figura de integración regional?
No se trata de copiar modelos de otros territorios. Se trata de preguntarnos qué modelo tendría sentido para nuestra propia realidad.
¿Qué podría significar una agenda regional para los cuatro municipios?
Primero, permitiría pensar el turismo más allá de las fronteras municipales. El visitante no necesariamente entiende dónde termina un municipio y comienza otro; consume territorio. Una ruta turística del Norte de Urabá podría articular playas, gastronomía, naturaleza, cultura, experiencias rurales, patrimonio y actividades náuticas bajo una visión común.
Segundo, permitiría construir una agenda compartida de conectividad. Las vías rurales, los corredores que comunican los municipios, el transporte y las conexiones hacia los grandes centros económicos no son asuntos exclusivamente municipales. Una visión regional podría ayudar a priorizar proyectos y presentarlos de manera articulada ante el departamento, la Nación y otras fuentes de financiación.
Tercero, existe una oportunidad alrededor de la agroindustria y las economías rurales. Plátano, ganadería, pesca, frutas y otras actividades productivas pueden encontrar mayores posibilidades de transformación, comercialización, logística y generación de valor cuando los municipios actúan como un sistema económico complementario.
Cuarto, está el desafío ambiental. El litoral, los ecosistemas costeros, los ríos, la erosión, la protección de las fuentes de agua y la adaptación frente a los efectos del cambio climático no respetan límites administrativos. Allí la planificación regional puede convertirse en una herramienta para coordinar esfuerzos.
Quinto, está la capacidad técnica para formular proyectos. Una estructura asociativa puede facilitar la construcción de agendas regionales, bancos de proyectos y equipos técnicos que ayuden a convertir necesidades dispersas en iniciativas de mayor alcance. Esto no significa que todos los proyectos deban ser provinciales; significa que algunos problemas pueden encontrar una respuesta más eficiente cuando se diseñan desde una escala regional.
Sexto, el ordenamiento territorial y la información catastral adquieren una nueva dimensión. La experiencia reciente de Antioquia muestra que las provincias están adquiriendo un papel más importante en materia de catastro multipropósito y planificación territorial.
Ahora bien, hay que hablar también del dinero con responsabilidad. No sería correcto afirmar que la Ley 1454 establece que todas las provincias deben aportar exactamente el 1 % de sus ingresos corrientes. La ley no fija una tarifa universal de ese tipo. Existen experiencias municipales concretas en las que se ha definido un aporte del 1 % de los Ingresos Corrientes de Libre Destinación (ICLD). Por ejemplo, el Concejo de Yarumal autorizó en 2024 la vinculación de ese municipio a la Provincia Bioenergética del Norte y estableció una contribución del 1 % de sus ICLD para el funcionamiento de la provincia. Por eso, para el Norte de Urabá habría que estudiar y acordar técnicamente el esquema financiero que corresponda a cada municipio. Concejo Municipal de Yarumal – Acuerdo 010 de 13 de septiembre de 2024
Pero incluso esa discusión financiera debería hacerse mirando el costo y el beneficio. Si cada municipio aporta recursos para sostener una estructura regional, la pregunta debe ser qué capacidad institucional, técnica y de gestión se obtiene a cambio y qué proyectos pueden desarrollarse conjuntamente. Además, la Ley 1454 establece que la constitución de las PAP no genera cargos al Presupuesto General de la Nación, al Sistema General de Participaciones ni al Sistema General de Regalías.
La discusión, entonces, no debería reducirse a “cuánto pone cada municipio”. También debería preguntarse cuánto podemos gestionar juntos, qué problemas podemos resolver conjuntamente y qué proyectos regionales podríamos llevar con una sola agenda ante la Gobernación, el Gobierno Nacional, la cooperación y otros aliados institucionales.
El Norte de Urabá tiene una oportunidad histórica para abrir esta conversación sin prejuicios. No como un proyecto de un alcalde, de un concejal, de un partido político o de una administración de turno, sino como una discusión de región.
Antes de decidir si la provincia es conveniente o no, podríamos hacer algo mucho más sensato: estudiarla. Revisar sus ventajas y sus costos, conocer las experiencias de las provincias que ya existen en Antioquia, identificar qué competencias podrían ejercerse, establecer un modelo financiero y construir una hoja de ruta con participación de los cuatro municipios.
Porque el desarrollo regional no comienza necesariamente con una ordenanza. Comienza cuando un territorio entiende que algunos de sus problemas y oportunidades son demasiado grandes para enfrentarlos de manera aislada.
El mar nos conecta. El territorio nos une. El campo nos alimenta. El turismo nos proyecta. Y cuatro municipios pueden tener una conversación que vaya más allá de sus límites administrativos.
La pregunta está abierta: ¿y si el Norte de Urabá se diera la oportunidad de pensar, planear y gestionar como región?
Referencias normativas e institucionales
* Función Pública – Ley 1454 de 2011, artículo 16, sobre Provincias Administrativas y de Planificación.
* Gobernación de Antioquia – información institucional de mayo de 2026 sobre las 10 Provincias Administrativas y de Planificación y sus competencias.
* Concejo Municipal de Yarumal – Acuerdo 010 de 13 de septiembre de 2024, sobre vinculación a la Provincia Bioenergética del Norte y aporte del 1 % de los ICLD.